Desde luego, el 2020 no nos dejará a nadie indiferente. Hay quien ha perdido su trabajo, quien ha sufrido la muerte de un familiar o amigo, quien ha reforzado sus lazos con los convivientes, quien ha aprendido a valorar lo cotidiano como si fuese algo excepcional, quien ha sentido la angustia de saber lo frágil que puede ser todo... Este año todos hemos aprendido una importante lección que no debemos olvidar.
